Desafío: En busca de las tumbas

Salimos con el coche del pueblo de Gayangos dirección Villarcayo y contemplamos sus lagunas desde lo alto de la carretera. Seguido, nos detenemos a una orilla del camino en un ramal que lleva hasta Fresnedo. Aquí empieza la aventura y la búsqueda de unas tumbas que datan entre el siglo VIII y IX.

La intención es acampar en algún descampado cercano a la peña Horrero donde se encuentra la necrópolis. Para llegar hasta la zona desde donde paramos el coche, seguimos el camino empedrado hasta avistar una fuente con abrevadero. Para el que no conoce el lugar, es un buen punto de referencia para salirse del camino y acercarse a las grandes piedras de la derecha.

necropolis

Acampada bajo la peña

Tras montar el campamento, nos disponemos a subir el peñasco. El acceso puede resultar complicado, sobre todo al bajar, pues es bastante inclinado. Gracias a las oquedades de la roca, podemos ir agarrándonos con las manos y apoyándonos con los pies.

Arriba, encontramos unas 50 tumbas de figura antropomorfa, de bañera y de distintos tamaños. Hay algunas de niños e, incluso, de recién nacidos.

Las tumbas no son lo único espectacular del lugar. Si ascendemos hasta la cima de la peña, donde se encuentra la acrópolis, observaremos un magnífico paisaje de 360º.

Necrópolis

Vistas desde lo alto de la peña

También se puede subir al peñasco de al lado. El acceso es más fácil que el anterior. Solo hay que seguir el rastro por el cerro elevado. Si llegamos hasta arriba hallaremos una especie de trono esculpido en piedra.

Por la noche, calentamos unas salchichas en el hornillo para cenar e intentamos invocar algún espíritu de la necrópolis, pero sin respuesta.