Lo más duro en un viaje a pie

Pirámide

Si decidimos realizar un viaje andando, como por ejemplo el camino de Santiago, posiblemente nos vayamos encontrando multitud de retos durante el periplo. Pero, ¿qué es realmente lo más duro de un viaje de este tipo?

Es difícil escoger una cosa concreta como lo más duro, puesto que depende de varios factores como la ruta que escojamos, la época del año o la resistencia del viajero.

Según mi propia experiencia, la sed estaría en el ápice de una pirámide sobre lo más duro de viajar a pie. Durante mi caminata hasta Hamburgo, descubrí lo importante que puede llegar a ser una fuente potable en el parque de un pueblo. Muchas veces se me acababan las tres botellas de litro y medio que llevaba y podían pasar decenas de kilómetros (muchas horas andando), hasta encontrar la tan deseada fuente potable. Si a esto le sumamos un sol abrasador, la sed se convertirá en un verdadero suplicio.

fuente

El calor, por tanto, también lo añadimos a la pirámide de lo más duro. Y no solo porque nos deshidrata. También nos cansaremos antes, nos empaparemos de sudor, tendremos más sed y hambre… una temperatura de 40º puede ser agotadora hasta en la sombra.

En el otro extremo: el frío. Cuando llevamos varios kilómetros andados, nuestro cuerpo estará caliente, y el frío no nos importará tanto, aunque los termómetros marquen bajo cero. Pero en cuento nos paremos, ya sea para preparar la comida o incluso solo para mear, desearemos empezar a correr y no parar. Por no hablar para dormir por las noches.

Las precipitaciones no se libran de estar entre lo más duro. Si llueve mucho, graniza o nieva, estaríamos siempre húmedos o mojados de arriba a abajo, y nuestro equipaje igual. Muchos ya sabréis lo que es estar con las botas llenas de agua. Además, para preparar la comida y dormir (en el caso de que fuese un viaje de aventura low cost) tendríamos que buscar siempre cobijo con techo.

Si no estamos acostumbrados a andar mucho, puede que especialmente al principio del viaje, tengamos dolores musculares. Dependiendo de lo que seamos capaces de aguantar, un dolor en la rodilla o en el pie, nos podría impedir continuar andando.

Más abajo de la pirámide de lo más duro incluiría el peso del equipaje, ya que con una mochila muy cargada podríamos tener futuros problemas de espalda. Tenemos que tener en cuenta de que al ir a pie, el equipaje siempre estará encima nuestro, o arrastrándolo si lo llevamos en un carrito (como hice yo).

Por último, y sólo en el caso de que sea un viaje de aventura low cost, mencionaré que dormir en la calle no es nada cómodo. Aunque, posiblemente, después de un día de caminata, caigamos rendidos en cualquier lado y de cualquier forma, incluso frente a un aeropuerto. Pero a nuestro cuerpo el dormir mal le pasará factura. Así que lo incorporo también en la pirámide de lo más duro.