Duchas improvisadas

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En un viaje muy low cost, no pisaremos los baños de un hotel con ducha caliente o bañera de hidromasaje a menos que nos colemos. Por ello, debemos improvisar otro tipo de duchas si queremos estar limpios.

En gran medida, dependemos del tiempo atmosférico, puesto que no es lo mismo ducharse en la calle con un sol abrasador que con una temperatura por debajo de los cero grados. Por ejemplo, nos costará menos mojarnos en verano que en invierno, en las fuentes potables que suelen estar en los parques de las ciudades o en las plazas de los pueblos.

Para utilizar una de estas fuentes como ducha, hay que seguir el consejo de “dejar la vergüenza a un lado, pero sin llegar a ser un sinvergüenza”. Dejar la vergüenza a un lado para que no nos importe que cuando pase alguien mientras nos refrescamos las piernas en una fuente en medio de la ciudad, se nos quede mirando. No llegar a ser un sinvergüenza para no desnudarnos enteros y llenarlo todo de jabón.

Aviso de que no en todos los países hay fuentes potables en los parques. Encontrar una fuente por los Países Bajos o Alemania, no es tan fácil como hacerlo por Francia o España.

Otra opción son las fuentes no potables, puestas en las ciudades y pueblos como decoración. Estas no las recomendaría, puesto que suelen ser más grandes y habría que meterse dentro, llamando mucho la atención. Y porque si no son potables, no creo que sean buenas para la piel.

La siguiente idea es un poco peculiar, pero puede llegar a ser divertida. Lo sé porque la he probado. Podemos hacer una ducha improvisada con los aspersores de riego de los parques. Más gracioso aún, si el chorro de los aspersores se va moviendo de un lado a otro. ¿Te imaginas la escena?

Pasamos a ideas provenientes de la naturaleza: los pantanos, los lagos, los ríos… Cualquier chapuzón en agua dulce es una buena idea para lavarnos.

En la playa, al ser de agua salada, nos podemos quitar el sudor, pero nos cubriremos el cuerpo de sal. Allá cada cual. En este caso, lo más interesante son las duchas que hay en las playas.

Por último, colarse en los hoteles para ducharse como escribí al principio es muy difícil, pero en los campings suele ser más fácil. De todas formas, siempre se puede pedir por favor. También, en muchas ciudades europeas, existen albergues o pisos donde ducharnos. Son totalmente gratuitos y suelen estar frecuentados por vagabundos.